En ocasiones las solicitudes de préstamos frecuentes, las compras compulsivas con las tarjetas y las dificultades para pagar obedecen a razones más profundas que solo descuidos.

En algunos casos son manifestaciones de dificultades psicológicas. Estos comportamientos pudieran estar reflejando ansiedades, frustraciones, incluso traumas del pasado.

¿Todos los procesos de endeudamiento, entonces, ameritan un acompañamiento psicológico? No.

Para ayudar a distinguir, nos debemos concentrar en elementos como los intentos previos de corregir las finanzas, el impacto de la deuda en los vínculos personales, el estado de ánimo y el autocontrol.

Podemos hacernos las siguientes preguntas: 

  • ¿Has implementado planes de ahorro y acuerdos de pago en reiteradas oportunidades sin llegar a soluciones duraderas?
  • ¿Has intentado en varias oportunidades controlar las compras compulsivas sin fijar hábitos sanos de consumo?
  • ¿Los endeudamientos están afectando tus vínculos familiares, laborales y de amistades?
  • ¿Sientes frustración y malestar de manera muy recurrente?
  • ¿Experimentas sentimientos de ira, irritabilidad y depresión con cierta frecuencia?

Si la mayoría de las respuestas a estas preguntas son “sí”; entonces, es saludable que consultes con profesionales de la psicología.

¿Qué pueden hacer los psicólogos por mí? 

Los psicólogos suelen hacer entrevistas iniciales para saber cómo es la relación del paciente con el dinero, sus patrones de consumo, la educación financiera que haya podido recibir, la influencia de los padres en su manejo económico, las preocupaciones actuales de la persona, etc.

En un paso siguiente, estos profesionales analizan:

  • Las satisfacciones objetivas y subjetivas de lo que se adquiere o paga con los préstamos.
  • El nivel de conciencia de una persona cuando toma una decisión económica.
  • El contraste existente entre las expectativas de estilo de vida y los medios económicos reales.
  • Otras relaciones de gran importancia para la estabilidad psicológica de la persona.

A partir de allí, los especialistas determinan qué terapia se puede aplicar. Una que se ha aplicado y documentado para casos de compras compulsivas con tarjetas de crédito, por ejemplo, es el tratamiento cognitivo conductual.

No es el único, pero es uno de los más practicados, cuando la conducta, en términos de autocontrol, guarda cierta semejanza con el comportamiento en adicciones al juego o a sustancias tóxicas.

Lo que sigue a continuación es una serie de sesiones en las que se le asigna a la persona llevar registro de sus gastos y consumos.

Paulatinamente también se van recomendando ensayar patrones de consumo más sanos (comparar precios, evaluar duración y calidad del producto, leer la letra chica de las ofertas, etc.). También se le recomienda asistirse de alguien cercano para que le ayude a tener control en situaciones estresantes, aquellas que impulsen al consumo irresponsable.

¿Qué soluciones puedo conseguir con el tratamiento psicológico?

A medida que avanza la terapia, con ejercicios prácticos y con las entrevistas, la persona debe ir mejorando su autocontrol, ser más consciente de los detonantes de su endeudamiento, asumiendo más compromisos consigo misma y con su entorno más cercano.

A mediano plazo, se espera que el paciente logre:

  • Disminución de los deseos de compras compulsivas.
  • Mejorar las habilidades de autocontrol.
  • Patrones de consumo positivos.
  • Identificación de señales de alerta.
  • Reestructuración cognitiva de los pensamientos negativos o distorsionados.

Tómate un tiempo para revisar con cuidado tu pasado financiero, la frecuencia con que solicitas crédito, lo que adquieres con ello, la necesidad real o no de ello, y sobre todo explora tus propios sentimientos cuando tienes en mano eso que buscabas. ¿Te da sosiego realmente o es el detonante para pedir más créditos?

Si la suma de todo ello te da como resultado insatisfacción, ansiedad, la sensación de estar haciendo esfuerzos vanos: déjate ayudar. Con la asesoría de profesionales podrás rehacer tu relación con las finanzas por una más sana.